Los números son números porque la abaricia, la condena, los pueblos y la historia necesitaban identificación, registro y sello para dejar huella en el tiempo.
No existe muerte que justifique venganza, ni política aceptable que tienda a generar víctimas.
Los condenados y los autocondenados son hijos de los errores que ellos y el estado son capaces de reparar.
Cada uno de nosotros tenemos nuestro Dios, acorde a nuestra necesidades y mezquindades. Despues...se verá.
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