Venimos con la rutina semanal y a pesar de ser día franco, una parte responsabe de nuestro cerebro nos despierta a la madrugada.
La bocina en FA Mayor del carguero de Amalita que lleva piedras hasta no sé donde es muy mal despertador y aluna a muchos dormilones, el diariero sigue sin ponerle grasa a la cadena de la vieja bicicleta y cada vez grita peor para vender los matutinos gráficos, el vecino con el escape roto de su auto modelo 80´ enciende el Dodge 1500 haciendo ladrar a los perros de la esquina... y luego vienen las persianas y después los chicos que juegan a la pelota y alguien que baldea a destiempo y la familia que llega a comer unas pastas o un asadito, y los saludos estridentes y los bocinazos de despedida y así y así nos preguntamos que sería la vida de los domingos sin ruido.
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